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    <title>Los vuelos de un catalino en Sur </title>
    <description>Este, pretende ser un diario de vuelos, de sensaciones, de imágenes impresas en mi retina, de luces de atardecer....y de todas aquellas 
sensaciones que me invaden cuando estoy aquí en el sur.</description>
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    <pubDate>lun, 06 feb 2012 19:22:11 GMT</pubDate>
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      <title>Purasangre</title>
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      <description>&lt;p&gt; Walter muy amablemente me llama por teléfono y me dice que Leandro y otros van para poniente y que se ofrecen a subirme. Declino la oferta dado que ya tengo remonte. Tras dar varias vueltas por el pueblo de La Muela para encontrar un bar abierto en el que avituallarnos, entramos en uno Antonio y yo y pedios sendas fantas de naranja que nos bebemos del tirón completamente deshidratados. Pedimos también dos botellas de litro y medio de agua y un par de bocadillos: de lomo para él y de queso para mí. El camarero tarda un poco y nos empezamos a preocupar por Pepe que está fuera esperando en la furgo (él ya lleva comida, pero nos hace el favor de llevarnos, no  es plan de hacer sobremesa). Finalmente aparecen los bocadillos y pedimos otro par de fantas para llevar. Nos vamos directos a poniente y dejamos las cosas en la mesa para comer y veo que Pepe se prepara para salir, por lo que dejo las viandas y voy a echarle una mano que él rechaza. “Come tranquilo que ya puedo solo”, me resisto a volver a la mesa, me parece feo, pero él insiste. Veo entonces desde la mesa como infla y falla el primer intento. Tras ello, misteriosamente el viento cambia, se cruza y se pone de norte otra vez por lo que no puede despegar. Recogemos y nos volvemos al despegue de norte. Allí ya hay dos pilotos conocidos cuyos nombres no recuerdo. Uno está chascado por que se le ha dado la cremallera del mono y no lo puede cerrar; para colmo se le ha acabado la pila del vario y nadie tiene pilas. Acabo mi bocadillo mientras conversamos y esperamos a que baje un poco pues está fuerte incluso para ellos que vuelan sendas Ozone Rush3 (si mal no recuerdo). Al poco oigo a mi espalda: “¡hombre catalinoooo!” ¡¡¡¡¿¿¿¿????!!!! ¡pero si la gente ya se había ído! Además seguro que Leandro y cia nos han pasado y han despegado antes que nosotros de Poniente. ¿quién puede ser? Me giro y no reconozco a mi interlocutor hasta unos segundos después: ¡pero si es Jimi, su mujer Ceci y un piloto alemán a quien no conozco: Erik! ¡qué alegría, hacía siglos que no los veía; por lo menos desde la concentración del año pasado! Nos saludamos y nos ponemos al día. Todavía sigue fuerte y decido buscar un hueco en unas rocas para dar una cabezada mientras baja, pero no hay manera de encontrar una posición cómoda y encima el sol pega fuerte así que acabo desistiendo. Al cabo de un rato el viento baja un poco y los dos pilotos se ponen a preparar simultáneamente lo que se me hace difícil de asimilar dado el reducido tamaño del despegue de norte. Aún y así se las arreglan y sale primero el equipado con Vario que hace de Windummie para el otro que tarda en decidirse a salir. Ambos se abren directos al valle y centran una térmica tras otra que les hacen ganar bastante altura. Sigue un poco fuerte para mí por lo que decido esperar. Sin embargo, Antonio ya no puede más y empieza a preparar dado que quiere volar antes de irse a casa. Sale tras algún intento y acaba pinchando aunque no veo dónde. Le llamo por radio y avisa de que ha aterrizado cerca del oficial y que se va para allá caminando, pues no requiere recogida. Erik prepara y tras un primer intento fallido (son su sigma7) por pelotazo repite. Vuelve a levantar la vela y ésta se le va a la izquierda del despegue pero consigue centrarla antes de que toque el suelo (qué nivelazo), a pesar de todo le pasa lo mismo una y otra vez por lo que tumba la vela. Al tercer intento se gira empieza la carrera pero le entra una corbata en el lado derecho, le gritamos que aborte. A tiempo por suerte aunque al girarse la vela le cae en los matorrales. ¡ay la ostia lo que va a costar sacar esta máquina de los matorrales! Con ese gramaje y esos cordinos tan finos me da pánico tocarla. Poco a poco y con paciencia logramos sacarla entre Jimi, Ceci y yo. Erik empieza a estar nervioso y asustado, pero al siguiente intento todo sale bien y sale directo al aterrizaje. Se ofrece por radio a ayudar a Ceci en la aproximación cuando salga ésta. Sin embargo, Jimi no ve claro que ella salga (lleva dos meses sin volar) con el viento que hay en el despegue y los problemas que ha tenido Erik. Yo dedico no salir tampoco, no tengo ganas de pasarlo mal en el despegue para luego acabar pinchando. De repente a Jimi se le ocurre…¿por qué no vamos a Ronda la Vieja, quizás allí estará mejor?. A mi me parece bien pues así hacemos tiempo mientras el viento baja y ese sitio me gusta mucho. Erik, avisado por radio también está de acuerdo pero avisa de que hay que espabilar para que no se nos haga demasiado tarde. Aviso a Antonio y a Pepe a ver si se quieren venir, pero se les haría demasiado tarde y declinan la oferta. Así pues, nos vamos Jimi, Ceci, Erik y yo hacia Ronda a toda castaña. Ceci y Jimi en su coche, Erik en un Land Rover y yo en mi coche que he bajado del despegue de Norte. Corren bastante y me dejan atrás por la carretera, pero no pienso correr demasiado al volante. Por el camino veo varios parapentes altos haciendo ladera en Ronda, la cosa pinta buena y el camino hasta Ronda se me hace eterno. Seguro que no hay una carretera que dé más vueltas antes de llegar a su destino grrrr. Dejamos el coche de Jimi y el mío en el desvío para el aterrizaje y subimos hacia el despegue en el Land Rover de Erik. Por suerte no está el dueño del bar del despegue para reclamarnos la cuota de uso. Preparo a toda castaña a pesar de estar indeciso, pues creo que la cantidad de viento está un poco en el límite para mi. Sin embargo, puede que sea (como al final fue, mi último vuelo del finde en el sur). No hay mucha luz, pero sorprendentemente el sol todavía está alto en el horizonte, de modo que sigo preparando mientras pasan varios parapentes a lo largo de la ladera. Cuando he terminado de preparar veo que los pilotos van aterrizando en el despegue y Erik ya se dirige hacia el mismo preparado y con el equipo a cuestas. Erik prepara y parece que está fuertecito ¡lo que faltaba, a ver si me voy a ir sin volar…! Al poco el viento baja y se cruza un poco de la izquierda. Erik hace un primer intento y no recuerdo qué pasa pero acaba saliéndole un helicóptero. Me ve y me cede amablemente la ventana de despegue. ¡madre mía…si este tiene estos problemas…lo que me puede llegar a pasar! Mientras veo como un parapente se dirige raudo y veloz hacia la ladera, señal inequívoca de viento fuerte. Despliego y lo compruebo en la vela. Jimi me advierte de que vaya con cuidado con el viento fuerte y cruzado, así que encaro un poco más la vela y me lo tomo con calma esperando una racha aceptable. ¡qué miedo me da este despegue! Siempre he encontrado que tiene mucha pendiente y temo caer hacia atrás al levantar la vela. No hay manera de quitarme nunca ese miedo por más que sepa que la vela tirará de mí. Llega una racha más floja, levanto suavemente y la vela se pone en la vertical, le doy presión, me giro y empiezo la carrera. La vela tira de mí hacia mi derecha con lo que corrijo la carrera y salgo. Sorprendentemente no me he metido dentro del arnés y pongo en marcha la maniobra de meterme dentro como si hubiese salido sin atar. Luego giro a mi derecha hacia la ladera y compruebo como efectivamente hay bastante viento que me lleva veloz hacia la ladera. Voy a tener que estar despierto, no da mucho margen de error. Cargo bastante peso hacia el exterior de la ladera y compenso metiendo freno interior. Voy toda bufa, pero calculo bien el momento exacto de girar y acabo en la vertical exacta del cortado por lo que la ascendencia me tira hacia arriba bruscamente. Controlo la vela y disfruto de la ascendencia. Delante de mí, justo en el extremo otro parapente sube como si fuera un ascensor y gira a izquierdas, lo que me permite ver lo que me espera en el extremo. En el extremo el ascensor me sube y me vuelvo al despegue con unos diez metros sobre el relieve. Voy lento, como es lógico. Hay varios pilotos preparando y otros dos jugando con la vela en el despegue. Giro a mi derecha antes de llegar al despegue para dejar vía libre a los que quieran salir. Y vuelvo a comprobar la tremenda velocidad que coge mi vela. Es como cabalgar a lomos de un puransangre, noto su energía palpitante, su rabia mientras el viento me azota la cara. Me sorprende y me fascina lo que llega a dar de sí mi vela viento en cola, sonrío gozoso y me preparo para girar, no hay mucho margen a esta velocidad. Giro y encaro la ladera subiendo de nuevo en la vertical del cortado. ¡Qué maravilloso se hace hacer ladera en este sitio! No sé qué tiene esa ladera que siempre me ha fascinado. Todavía tengo imágenes grabadas en mi mente de mi último vuelo de ladera ahí con Felipón en su antigua Gin. Al poco, el único parapente que quedaba haciendo ladera (una Skywalk tequila azul) decide aterrizar en el despegue y tengo toda la ladera para mí solo.  Sigo erre que erre disfrutando cada vez más y más como un niño pequeño. La cosa está divertida por que está muy dinámico, sin resultar peligroso en extremo ni aburrido. Me dan ganas de jugar con la vela y ponerme a hacer Wingovers por que desde luego, energía no le falta a la vela. Sin embargo, no sé hacer todavía esa maniobra y estoy cerca del suelo, así que mejor ni lo pruebo. Me empiezo a preocupar de que no esté avasallando la ladera, y me planteo aterrizar en el despegue, pero hay mucha gente y sería mi primera vez en Ronda, por lo que rápidamente desisto. Mi angustia se va con el viento en el momento en que sale una vela Sky a hacer ladera y nos ponemos a danzar juntos.  Veo que Ceci empieza a preparar y me preocupa  pues no creo que sean las condiciones óptimas para hacer ladera en alguien que hace tres meses que no vuela, a pesar de que las condiciones empiezan a decaer; hay viento y hay que estar despierto. Estoy tentado de comentarlo con Jimi por radio, pero decido no entrometerme ya que parece que la está formando él mismo. Yo cada vez tengo que ir rascando más y más pues la ladera ya casi no tira y me aguanto a duras penas ganando en el ascensor lo que pierdo luego. Finalmente, tras un par de pruebas, Ceci sale mirando la vela de forma impoluta y se dirije al aterrizaje. Me tranquilizo, parece que solo va a hacer un planeo. Me aguanto como puedo para cederle todo el sitio a ella. Una vez me ha pasado me pongo en su cola a distancia más que prudencial por si le pasara algo, se pusiera nerviosa o cualquier cosa poder aterrizar rápido a su lado. Empieza las eses  y alarga mucho la última con lo que se pone baja encima de un campo de girasoles. ¡ay madre que la vamos a tener! Finalmente gira a tiempo, se sale y hace el planeo final acabando al borde mismo del camino. Un final de libro, para aplaudir. Yo hago mis eses y calculo para aterrizar justo a su lado, pero el terreno hace más pendiente de la que me parece y me paso el camino de largo. Erik, por su parte ha salido a darse un planeo. Felicito por radio a Ceci por su precisión en el punto de impacto.”¡Muy bien Ceci! ¡qué precisión!” “¿de veras, tú crees?” “¡hombre mírame a mí, quería aterrizar a tu lado y mira dónde he acabado!” “¿qué te pasó, encontrastes un rotor?” Me río para mis adentros. “No, estoy bien, solo que he calculado mal y me he pasado el camino”. Mientras tanto, Erik empieza sus eses, y en una de esas, ya muy bajo se pone a hacer un 360 que me hiela la sangre. Evidentemente, se pone viento en cola a toda ostia hacia el relieve. Tengo los ojos como platos, pero en una fracción de segundo aborta el 360 e invierte el giro a tiempo. Se encara al viento, pero frena muy pronto y cae a plomo a medio metro de altura: culazo. ¡¡¡¡buuufff!!! Menudo susto. “¡¿cómo se le puede haber ocurrido hacer un 360 tan bajo a un piloto con una experiencia tal como para volar una sigma7!?”. Finalmente, ya más tranquilos, Ceci le pide a Jimi de subir otra vez. Tiene una hermosa sonrisa de satisfacción en la cara, pero ya es tarde y el sol se está ocultando tras las montañas que barren con sus sombras los campos de girasoles. Tras recoger, Jimi baja el Land Rover y nos recoge para llevarnos a los coches. Por el camino, Erik se para dado que el paisaje enamora a Ceci que decide sacar un par de fotos. Risas por el camino, y llegada a los coches. Nos despedimos sin tiempo de un refigerio pues todo el mundo tiene prisa. Una pena, pero no todo el mundo hace fiesta al día siguiente. Me invade una profunda satisfacción en el coche, hacía mucho tiempo que no me divertía tanto volando; una cosa es disfrutar o sudar un vuelo, pero divertirse…? Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que me divertí volando. Me vuelvo hacia la escuela dividido mientras observo los últimos retazos de luz en el campo. Por un lado estoy feliz, por otro triste por haber sido el último vuelo del finde. Por suerte, Walter y Ezequiel me esperan en la escuela despidiéndose de su último grupo de alumnos. Es una pena no haber podido pasar más tiempo juntos estos días. Apenas los ví el viernes, pues el resto del finde tenían alumnos que atender. Nos despedimos de Walter y nos quedamos Ezequiel y yo en la escuela. Me pone al día de su vída y me ofrece fruta para la cena ya que es muy tarde y me pone un vídeo: “never ending thermal”. Nos despedimos.  ¡Hasta pronto!&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=http://www.clublijarsur.org/Recursos/Relatosyopiniones/tabid/131/EntryId/34/Purasangre.aspx&gt;More ...&lt;/a&gt;</description>
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      <pubDate>Thu, 28 Jul 2011 16:13:00 GMT</pubDate>
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      <title>El vuelo de la agonía.</title>
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      <description>&lt;p&gt; Domingo al mediodía. Julían se vuelve para Sevilla, pero quedo con Antonio de Jimena para ir a volar.  Cogemos los coches y vamos para el aterrizaje de poniente, mientras miro de contactar con la familia por que mi móvil solo coge cobertura a duras penas. Dejamos su coche en el aterrizaje y subimos con el mío al despegue de norte. Nos encontramos con un piloto cordobés (Pepe) y su mujer. Pasamos el rato hablando  a la espera de que suba el viento pro que está muy flojo. Finalmente, parece que suben las rachas y Antonio decide preparar su U-Turn. Le ayudamos y tras varios intentos fallidos sale y se pone a hacer ladera. Al principio solo consigue mantenerse, pero luego va ganando algo de altura tras pelear como un jabato. Eso me decide a pesar del viento y decido preparar yo (no sea que luego se ponga peor). Mientras preparo perdemos de vista a Antonio y le llamamos por radio. Ostia, ¿dónde anda? Antonio, Antonio, ¿me copias?...silencio. Tras unos segundos eternos…”Sí, estoy bien, he aterrizado en un campo al lado de la pared de escaladores. Iré para el camino a ver si me engancho a alguien que suba”. Buuuuffff, menos mal. El viento no para de subir y las rachas empiezan a ser muy fuertes. Tengo que ir frenando la vela cogiendo las D, y luego tras sugerencia de Pepe (que hace de pantalla a la vela con su mujer) con varias vueltas de los frenos. El tema me asusta, pero podría perder la oportunidad de salir. Espero una racha un poco más floja y levanto la vela que me pega un pelotazo enorme y la tumbo. Parece que la he subido demasiado deprisa para el viento que hace. Me pongo nervioso y vuelvo a revisar todo. Me preparo y espero pacientemente una racha floja. Levanto y la vela se me va a un lado antes de que pueda corregirla. Finalmente, a la tercera parece que todo va bien, me giro y salgo. Oigo por la radio a Pepe que me indica que gire a mi derecha o perderé la ascendencia. Gano un poco de altura pero la ascendencia no se extiende mucho y voy planeando siguiendo la ladera en busca de más ascendencia sin perder de vista las ruinas pues no quiero acabar prematuramente como Antonio. En un saliente pillo algo, pero decido girar a izquierda para no arriesgar demasiado e insistir en la pobre ascendencia. Empiezo a hacer ochos, pero la ascendencia se va y decido ir hacia un claro cerca del camino por que no veo claro que llegue llegue siquiera a las ruinas. Por lo menos ya tengo un campo de aterrizaje. Empiezo la aproximación con mucha altura todavía para aterrizar y pillo una térmica, miro de hacer un 360, pero lo aborto por miedo a ir contra la ladera y acaba en un ocho. Sigo buscando y buscando mientras por radio me llama Pepe. “Ignacio, Ignacio, ¿dónde andas que no te vemos?”. Mierda ahora no, que no puedo soltar los mandos. Noto el nerviosismo creciente de Pepe. Al poco pierdo la térmica y respondo a Pepe. “Estoy bien, mirando de girar una térmica”. Como he ganado altura suficiente decido ir hacia las ruinas y pillo otra térmica a la que doy varios giros sin conseguir centrarla. Bufff, por lo menos con la altura que he ganado ya llego a las ruinas, salvo que pille una descendencia y me meta en la vaguada de atrás. No es el caso y llego bien a las ruinas. Menos mal, vaya pifia de vuelo. Me planteo la aproximación y doy con una térmica detrás de otra que me suben bastante. Por lo menos hay tres, pero estoy patoso y para variar no centro ni una. Bueno, por lo menos tengo altura para llegar bien al oficial y salvaré el expediente. Miro la manga y el viento viene justo al revés: de Coripe a la ladera norte ¡¡¡¡¿¿¿¿????!!!! No me lo puedo creer. Espero un poco no sea que sea una térmica, pero no parece cambiar y me dirijo al cruce de la carretera de la Muela con la de Coripe para aproximar allí y hago el planeo final aterrizando un poco rápido por que fallo al calcular el momento de la frenada. Aviso por radio a los demás que estoy bien y aterrizado en el oficial. Decido jugar un poco con la vela practicando campa, pero el campo está térmico y lo dejo enseguida. Me voy a la sombrita. 46min de vuelo, que llego….que no llego…menuda agonía. Al cabo de un rato llegan Pepe y Antonio recogidos por la mujer del primero tras pinchar y nos vamos otra vez para el despegue parando en La Muela para avituallarnos.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=http://www.clublijarsur.org/Recursos/Relatosyopiniones/tabid/131/EntryId/33/El-vuelo-de-la-agonia.aspx&gt;More ...&lt;/a&gt;</description>
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      <pubDate>Wed, 27 Jul 2011 17:38:00 GMT</pubDate>
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      <title>Los valientes de Algodonales</title>
      <link>http://www.clublijarsur.org/Recursos/Relatosyopiniones/tabid/131/EntryId/32/Los-valientes-de-Algodonales.aspx</link>
      <description>&lt;p&gt; Sábado por la mañana, directos a poniente. Vamos Julián, yo y Alvarito. Parece que está un pelín fuerte para mi nivel de campa este año que es casi nulo. Casualmente hay prueba de liga y nos encontramos en el despegue con Dani Blanco y unos cuantos. Impresionante ver los maquinones que los pilotos preparan en el despegue. Decidimos esperar un poco en el despegue a que salga alguno para ver cómo está la cosa. David el biplacero prepara su Ozone Addict (qué nivelazo tiene, siempre me impresiona ver cómo juega con la vela en los despegues). Finalmente sale y se abre al valle, parece que está aceptable fuera y el despegue se empieza a llenar de equipos. Me empiezo a preocupar, no sea que luego suba más y no pueda salir (pues los de la compe suelen salir cuando hay más caña). Alvarito prepara por que se muere de ganas de salir, pero Julián y yo nos esperamos. Uno en el despegue empieza a jugar con su vela Sol modelo de la ostia.  Parece que las velas muerden el aire y quieren salir, cada vez ando más preocupado. Finalmente Alvarito se larga y Julián poco después. Sale algún piloto más y se despeja un poco el despegue, así que decido preparar en un hueco. Aquí el que no corre vuela, jejeje. Los pilotos se van al briefing, bien, bien, así no molestaré a ningún piloto de compe impidiéndole el despegue mientras preparo. El viento ha bajado un poco, lo suficiente para que me sienta algo más confiado. Inflo, compruebo, me giro, empiezo la carrera y la vela se me cae encima por falta de presión. ¡Mierda, lo que faltaba! Ahora tendré que revisar todo otra vez. Para acabarlo de rematar, parece que el briefing se ha acabado y los pilotos de compe salen como moscas hacia sus equipos. Mierda,….mieeeerdaa.....justo lo que no quería. Desengancho las bandas y las reviso, la derecha está bien, pero la izquierda tiene un pegueño lio y no me aclaro, me planteo pedir ayuda (qué triste), por que a mi lado ya está uno de compe listo para salir. Miro de calmarme y repetirme a mí mismo que no puede ser tan difícil. Además como yo digo: “si se ha hecho, se puede deshacer”. Finalmente, por arte de magia le pillo el truco y deshago el entuerto. Reviso todo, y me preparo. Hago un preinflado para abrir bien la vela, ante la mirada atenta del piloto de compe de mi izquierda que está listo. Por la radio, Alvarito, David y Julián se cansan de llamarme…”venga catalino…sal de una vez” (lo que me faltaba, gente metiendo prisa). Tengo miedo del viento y ando nervioso por que no quiero estorbar a los de la compe.  Levanto la vela suavemente por miedo a recibir un pelotazo, pero me paso de suave y la vela no llega a la vertical y cae. El piloto de compe me sonríe amistosamente y me dice que tire más fuerte. ¿Sí, no me pegará un pelotazo? No, no, tranquilo, tú dale (cuánto se agradece el apoyo de alguien al lado). Pues vale. Tiro para arriba y todo bien, me giro y empiezo la carrera. Justamente parece que se cruza un poco de mi izquierda y tengo que ir rectificando sobre la marcha pero salgo. Apenas me estoy acabando de acomodar en el arnés que la primera térmica ya tira de mí hacia arriba, no es demasiado fuerte, pero me pilla desprevenido. Controlo la vela, miro al suelo (costumbre que tengo en cuanto engancho una para localizar el disparador por si más adelante la pierdo volver al mismo punto). Veo que es mi vieja conocida del morrete y sonrío para mis adentros. Gano altura aunque no demasiada y me planteo un 360, pero no lo veo claro así que miro de frenar un poco la vela para retrasar al máximo el tiempo de salida. Miro hacia el despegue y veo como empiezan a salir los pilotos unos detrás de otro, primero una gradient, luego una omega8 verde…¡qué bello es verlos despegar desde mi situación! Decido largarme más a la derecha para ir a buscar la térmica que hay más a la derecha, la de la vaguada. No me falla, la engancho y empiezo a girarla a izquierdas. Justo en ese momento, me asalta la duda. ¿hacia qué lado van a girar los de la compe? No veo a nadie cerca girándola, solo a otros pilotos mucho más altos que yo, pero no tengo claro hacia donde giran y yo ya estoy en el fregao. Sigo girando a izquierdas, mientras veo que otros pilotos de compe me siguen. Veo a la omega8  pisarme los talones girando detrás de mí, pero manteniendo la distancia. ¡qué satisfacción volar con los grandes! El piloto de la omega me sonríe. Un momento para sacar una foto, pero no estoy para coger los mandos con una mano. Parece empujarme “¡vamos pequeñín, arriba!”. Me sentí reconfortado. Por un momento me planteé salir de la térmica para no estorbar, pero la omega adecua su velocidad a la mía. Yo no sería capaz de hacer eso, finalmente tras unas tres vueltas en donde no consigo centrarla bien y habiendo ganado altura y viendo ya a varios pilotos por debajo de mí en la térmica decido largarme para no molestar. No será que no hayan térmicas. Además esta deriva hacia el sotavento y no quisiera coger la descendencia y acabar sotaventado. Veo a Alvarito por debajo de mí girando una burbujita a izquierdas y a Julián por encima de mí. Decido ir a girar la burbujita de Alvarito, pero no la centro bien y voy perdiendo altura. Decido ir a cruzar la primera térmica para remontar algo de altura sin girarla y vuelvo a la térmica de la omega8. Me encuentro un piloto de cara y me abro a derecha para acabar girando la térmica a izquierdas con el otro piloto detrás. Gano mucha altura y me pongo unos pocos metros por debajo de los de compe. Tengo ya una buena altura así que decido darme un paseíto por la zona. Finalmente veo que Alvarito se va hacia las ruinas junto con Julián y decido seguirles. En la zona de las ruinas engancho otra térmica que vuelvo a girar a izquierdas y que me hace ganar unos cuantos metros más. No tengo ganas de insistir mucho más y me planteo el aterrizaje en el oficial ya que Alvarito, Julian y David tiran para allí. La cosa se pone fea, parece que el aterrizaje está cañote y hay tres pilotos aterrizando. No tengo altura suficiente para esperar mucho, así que decido regresar hacia las ruinas a la térmica anterior para aguantarme algo mientras ellos se plantean la aproximación.  No consigo centrarla bien, por lo que decido tirar hacia el aterrizaje. La cosa esta difícil, Julían ha aterrizado y avisa de que la cosa está dura. Me dirijo hacia el campo de los robles a perder altura, y compruebo que el viento es muy fuerte. Espero que Alvarito y David aterricen de una maldita vez por que me voy a quedar sin altura y tendré que entrar. Una térmica me sube unos metros lo que me da un respiro,  tomo nota mental de ello y hago ochos alrededor para mantenerme. David y Alvarito siguen intentando aterrizar y la danza se vuelve agónica. Finalmente  David aterriza, y yo ya no puedo esperar mucho más, así que me decido a hacer una ese antes de entrar, pero Alvarito se me adelanta y no puedo entrar, así que vuelvo a la burbuja a ganar algo de altura. Cuando vuelvo estoy demasiado alto para entrar así que me voy hacia la izquierda de la carretera a perder un poquito de altura para poder entrar sin comerme el campo ya que estoy en la base del campo. Una ese en los árboles me parece arriesgado pues son muy altos podría haber perdido demasiada altura al volver y no poder pasar los aŕboles, de modo que me arriesgo a aproximar en los cables (errrrroooor). ¡Qué agonía!. Finalmente me enfrento al campo y empiezo a perder mucha altura; tanta que me planteo seriamente aterrizar como pueda a la izquierda de la carretera, la cosa está jodida por que el terreno hace pendiente lateral, hay un árbol descomunal y luego están las líneas de teléfono y de tensión. Finalmente decido ir al campo aunque pueda pasarme, ya bombearé la vela si hace falta para perder altura y no pasarme o bien hacer eses fuertes. Alvarito acaba de aterrizar en medio del campo, un problema más, pero por ahora me preocupa más pasar los cables y más cuando apenas avanzo y voy cayendo en vertical hacia el cable de alta tensión. ¡no, no, no, no,! Acelero y meto un poco de acelerador, no demasiado, no sea que pierda la poca altura que tengo y acabe electrocutado. Finalmente, tras unos segundos agónicos en los que la bobina del cable se me acerca amenazadoramente paso el cable y voy directo hacia la carretera, habré pasado como a unos tres metros. Bueno, por lo menos no me electrocuto, prefiero que me atropelle un coche. Paso por suerte la carretera, me levanto, giro un pelo a la derecha de Alvarito y aterrizo un pelo rápido. ¡¡¡buuuuuuuuufffff!!!  ¡Que mala aproximación! 22min de vuelo.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=http://www.clublijarsur.org/Recursos/Relatosyopiniones/tabid/131/EntryId/32/Los-valientes-de-Algodonales.aspx&gt;More ...&lt;/a&gt;</description>
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      <pubDate>Tue, 26 Jul 2011 17:25:00 GMT</pubDate>
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      <title>Vuelazo en poniente durante la concetración XIV</title>
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&lt;p&gt; &lt;/p&gt;</description>
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      <pubDate>Sun, 08 Nov 2009 11:28:00 GMT</pubDate>
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      <title>La concentración de LijarSur y mis vuelos (I)</title>
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      <description>&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p style="text-align: justify"&gt;La última vez que tuve la enorme alegría de poder ir allá donde los campos son de oro, las gentes tienen una sonrisa en los labios y el brazo delante dispuesto a ayudar fue por la concentración de este, mi estimado club.&lt;/p&gt;
&lt;p style="text-align: justify"&gt;Coincidió que vino un compañero de vuelos y amigo (Carlos) con su mujer y aunque tardamos en coincidir por una u otra cosa acabamos quedando para ir un día a volar en levante. Un despegue que me encanta y me trae buenos recuerdos, pues ahí fue donde tuvo lugar mi primer vuelo de altura tras acabar el curso de iniciación. Es un despegue amplio, de modo que da opciones a errores de control de la vela (que cada vez cometo menos, pues las horas de campa se notan).&lt;/p&gt;</description>
      <author />
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      <pubDate>Sun, 01 Nov 2009 19:21:00 GMT</pubDate>
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